Guía para surfear en agua dulce

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo sería surfear en agua dulce? A continuación os damos algunas opciones por si algún día os animáis a probar. 

1. Eisbach

 Así se llama el famoso río que pasa por la capital bávara y una de las opciones más cercanas para surfear en agua dulce para los europeos. A su paso por el English Garden, un enorme parque público de Münich, este río dependiendo de las precipitaciones es capaz de llegar a generar una ola de 1 metrito. Los locales han conseguido estabilizarla, ya que hace años dependiendo de los meses y de su caudal desaparecía. Actualmente la ola de Eisbach se ha convertido en un popular destino de surf. Y algunos lo consideran el mejor spot de río del mundo. 

 2. Conway Bixby

Conway Bixby tiene su ola en el Bend Whitewater Park en Oregon. El parque tiene su propia página web y ofrece una variedad de actividades entorno a su río. Entre otras el surf. Habitualmente tiene una gran afluencia de aficionados a este deporte, que tantean el terreno cuando se prevé una subida del mar.

3. Montana

Del torrente de agua que cae de las altas cumbres de las montañas de Montana, Wyoming y Idaho, los surfistas han ido encontrando pequeñas rompientes que tratan de aprovechar cada vez que se forman. Y es que puede que al día siguiente “el pico” se haya movido. Os dejamos este espectacular vídeo titulado “Living Rivers” de Epic Montana.

4.  Pororoca

De esta ola ya os hemos hablado en otros posts de la web. Concretamente en “Las Olas más largas del Continente americano”. Esta ola de marea se encuentra en el Amazonas. Si estás de vacaciones en Belém, presta atención a los pronósticos, porque la Pororoca ocurre sólo dos veces al año.  Cuando las aguas del océano como consecuencia de la subida de la marea, penetran en la red fluvial del río. Si te coincide, tendrás la oportunidad de cumplir el sueño de cualquier surfista. Una ola sin fin.

“Pororoca” es un término de la lengua tupí-guaraní que significa “gran estruendo”. Y es que a esta ola se le escucha llegar 30 minutos antes. Y a ello debe su nombre. El primer récord lo obtuvo el brasileño Picuruta Salazar, que por entonces tenía 43 años. Conservó el récord por nueve años, hasta que Sergio Laus, también de Brasil, recorrió diez kilómetros durante poco más de 33 minutos sobre la Pororoca.

Esta ola de turbio color marrón arrastra barro, piedras y troncos en su paso, constituyendo un nuevo peligro para los surfistas, además de su potente fuerza arrasadora. La presencia de pirañas, yacarés y otros depredadores del Amazonas constituyen otros riesgos para los intrépidos deportistas que se animan a correr la Pororoca.

Así que aunque cueste creerlo, la ola más larga del mundo no está en el mar, si no en la desembocadura del río más grande del mundo.

 

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