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Kepa Acero, buscando la ola perfecta

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Kepa Acero, una historia de olas, surf y aventura

Fue campeón de Europa a los 18 años.  Y compitió con los más grandes del planeta. Pero su verdadera vocación ha sido y es la aventura, viajar por el mundo en busca de la ola perfecta.  Hablamos de Kepa Acero, un free-surfer de leyenda, un explorador del surf que puede presumir de haber cabalgado olas de clase mundial en los cinco continentes. Puro low-flow. Pura inspiración.

Kepa Acero Fotografía: Humberto Bilbao

Por GUILLERMO GATSBY

“Para surfear de forma competente se requieren años de práctica que implican cierta filosofía del ser, centrada más en la experiencia que en la acumulación, más en el vivir el momento que en planear y esforzarse para lograr el éxito mundano”, dice William Finnegan en sus memorias Años salvajes, ese hermoso libro con el que el célebre periodista del New Yorker  ganó el Pulitzer y que no me canso de regalar a los amigos y de citar.

Estoy de acuerdo con Finnegan. Y también estoy de acuerdo con lo que añade a continuación: “Hay también un grado de renuncia en la vida del surf: gastar tantas horas, meses, años, haciendo algo tan improductivo es toda una declaración de principios sobre las expectativas sociales, la responsabilidad y los valores económicos. En una palabra, el surf rechaza, al menos en parte, esos valores convencionales. El surf es una excelente vocación para anarquistas”.

kepa acero pukas
El quiver de Kepa Acero, Pukas Surfboards

Para anarquistas, sí. Y también para lectores de Jack London o Henry David Thoreu, entre los que se encuentra Kepa Acero, verdadero espíritu libre a quien siempre imagino en tierras muy lejanas, en medio de un azul que centellea, parafraseando ese poema de Carlos Pujol que parece escrito pensando en  tipos como él:

Para ver lo que nunca había visto

lo que dudaba que pudiese ser

algo más que poesía,

dejé de ser un hombre de provecho,

de pensar en el día de mañana

-que nunca llegará-

y en la vejez, que es solo un espantajo.

Fue como un gesto inmemorial de búsqueda,

el temerario rito

de la curiosidad

que finge inagotable el horizonte.

Las primeras olas de Kepa Acero

“Cada uno busca su propio templo, un lugar donde evadirse de todo, un refugio donde el tiempo se para”, explicaba Kepa Acero no recuerdo bien en qué entrevista, vídeo o reportaje. Es verdad. Hay quien encuentra ese santuario en la música, en el cine, en los libros.  Él lo hizo en el mar, en el surf; el mar y el surf apurados trago a trago; el mar y el surf vistos, vividos, como sinónimos de libertad.

Kepa Acero: El surf es sentir la libertad, las olas, disfrutar del deporte y de los lugares donde se está.”

Y fue bien pronto, ya que Kepa Acero, nacido en Algorta, Vizcaya, en 1980, creció, prácticamente, entre tablas de surf. Sus hermanos mayores, Eneko e Iker, le daban fuerte a las olas y él siguió sus pasos desde los ocho años. Otro heredamos sudaderas, anoraks o incluso pantalones; Kepa, trajes de neopreno, tablas de surf.

Kepa y su hermano Eneko Fotografía: @kepaacero

Y surfeó. Y surfeó. Las olas del Cantábrico fueron  para él y sus hermanos mucho mejores que las pistas de skate, que el fútbol o el baloncesto, mejores incluso que un viaje a Disneylandia. Las olas del Cantábrico se convirtieron en su objeto de adoración más profunda, un mundo indiferente y siempre dinámico, un jardín secreto del que fue ya imposible salir.

¿Y el surf era esto?

Los cantos de sirena de la competición profesional  también llegaron muy pronto a la casa de los Acero. Eneko, el hermano mayor, ganó el campeonato europeo a los 13 años. A los 15 ya tenía  sponsor. Y a los 16 se convirtió en el primer surfista europeo en competir en el circuito mundial de surf.

Y Kepa siguió la senda de Eneko. Se hizo profesional. Vivió el sueño con el que fantasea buena parte de los chavales que convierten las olas en su campo de juegos favorito. Compitió contra los mejores. Surfeó en las olas más célebres. Y le pagaban por hacerlo.  Pero llegó un día en que la gira perdió su sentido.

Kepa Acero y su cambio de rumbo “Leí libros de Thoreau en los que explica sus experiencias en solitario. Luego salieron las cámara subjetivas. Y pensé: yo puedo hacer lo mismo, pero en audiovisual.”

Fue, sin duda, un periodo de crisis; un cambio de chip que le empujó a abandonar la competición y emprender un viaje que acabaría conectándole con al esencia del surf de los años setenta del siglo pasado. Buscar las mejores olas alrededor del mundo, conocer gente, países, culturas diferentes…

Kepa Acero en uno de sus roadtrips por Indonesia  Fotografía: @kepaacero

Kepa Acero buscando la ola perfecta: 5 olas, 5 continentes

Sí, cansado de pasar como un relámpago por los lugares en los que competía, y bajo el influjo de escritores tan avasalladores como Jack London y Henry David Thoureau, Kepa Acero se inventó una vida más acorde con la imaginación: una vida capaz de  conectar con el espíritu de aventura que tenía el surf cuando el mundo entero cantaba Gloria ( la canción de Them, ¿os acordáis?)  o protestaba contra la guerra de Vietnam,  una vida que  respirara la filosofía vitalista de aquellos jóvenes cautivados por Jack Kerouac, rebeldes con causa que se habían apartado del común camino para coger una tabla, una mochila y viajar por el planeta en busca de olas perfectas.

kepa acero caminando sobre las olas
5 olas, 5 continentes

Hizo lo que le pedía el corazón, convencido de que el surf es mucho más que un deporte; es un estilo de vida, una especie de filosofía, un camino espiritual. Fue así como nació el proyecto, la gran aventura: 5 olas, 5 continentes. Fue así, como, en 2010, pidió un préstamo a sus padres, cogió seis tablas de surf, una mochila, un ordenador y una cámara de vídeo, y se lanzó a la carretera  en busca de las olas más recónditas de cada continente.

Kepa Acero sobre su viaje a Namibia, primer destino de 5 olas, 5 continentes: “Me fui con mucho miedo y aprendí que los momentos de crisis que tiene uno son oportunidades para que cambie tu vida”

El ideal era la soledad, la pureza, las olas perfectas que uno pillaba lejos de todo; la senda marcada por el mítico documental Endless Summer. El primer destino fue África, la costa de Namibia. El último, un homenaje a su tierra, Mundaka, la izquierda mágica del País Vasco, la mejor ola de Europa y una de las diez mejores del mundo. Por el camino, la isla de Panaitan, al oeste de Java, en Indonesia; la bahía de  Gnaraloo, en Australia Occidental; y la Patagonia chilena. Todo un viaje iniciático que incendió las redes, cautivando a un sinfín de personas  y convirtió al surfista vizcaíno en una verdadera leyenda.

Kepa Acero en África   Fotografía: @kepaacero

El espíritu de la aventura

Dice Casey Koteen, editor de TransWorld Surf, que la exploración surfera es un tipo de búsqueda de altos riesgos. No hace falta ser un Premio Nobel para intuir que es así. Tampoco para adivinar que en este tipo de viajes puedes pasar más tiempo topándote con caminos impracticables o sacando tu furgoneta de trampas arenosas bajo un calor sofocante en pleno desierto que surfeando olas perfectas. Pero imagino que también tiene sus recompensas. Después de todo, ¿quién no ha soñado con la ola perfecta?

En cualquier caso, todos estamos en deuda con los surfistas que se dedican a viajar por el mundo en busca de olas. Tipos como William Finnegan, que fue de los primeros en surfear en Cloudbreak, o como Graig Peterson, que dedicó más de diez años de su vida a encontrar olas en Marruecos, Irlanda, México o Fiji.

Fotografía: @kepaacero

Kepa Acero juega en esa liga; es un explorador que siempre nos sorprende con sus viajes; un aventurero de la mejor estirpe, que ha llegado a buscar olas en Alaska, las Islas Galápagos o la mismísima Antártida; un viajero infatigable que ha conocido cientos de culturas  y que, seguramente,  podría contar cada noche del resto de su vida una historia distinta.

El accidente en Mundaka, al borde la muerte

Creo que lo he escrito ya en otra ocasiones. En el surf la experiencia más intensa raya siempre con el desastre. La mejor cabalgada ocurre justo al lado de la peor aniquilación. Y es que el surf tiene una veta de violencia que lo recorre de arriba abajo; la hermosa violencia de las olas que rompen, una violencia que no desaparece jamás y que puede ser letal.

Kepa ha tenido varios accidentes surfeando, pero ninguno como el que le sorprendió el 2 de enero de 2017. Fue en Mundaka, en su ola favorita, la ola que mejor conoce, la que ha cabalgado desde el principio de los días.  Y estuvo a un suspiro de perder la vida.

“Mundaka es un sitio que ha marcado mi vida, y donde también, curiosamente, tuve un accidente que casi me la quita”.

Situada en la limpia y perfecta desembocadura de la ría de Urdaibai, la ola de Mundaka es una izquierda superlativa que rompe sobre un banco cambiante de arena formando tubos de ensueño. Se trata, sin duda, de una ola exigente y difícil de surfear que se va levantando  y entubando a lo largo de un recorrido que parece no acabarse nunca; una ola que hay que saber leer muy bien y en la que también tienes que aprender a caer, especialmente si estás dentro del tubo.

Un mal cálculo en Mundaka o un descuido puede convertirse en el peor plastazo de tu vida. Y eso es así porque la playa de Mundaka es una playa poco profunda, lo que, sumado a la velocidad a la que se surfea la ola, hace que el golpe sea de campeonato.

Aquel dos de enero era uno de esos días en que el mar entra con fuerza en Mundaka. “Estaba perfecto”, recordaría más tarde Kepa, que ha contado en diversas ocasiones lo ocurrido:

“Sabemos caer de manera que no te hagas daño, pero esta vez fue sin control. No me lo esperaba. Fue como si la ola me pusiera una zancadilla. Caí de cabeza y el golpe con el fondo fue terrible.  Sentí como si se apagara el mundo. Perdí la consciencia durante un instante y desperté bajo el agua. Intenté nadar hacia la superficie, pero no podía moverme. Mi cuerpo no respondía. Entonces pensé que no iba a salir (…) Afortunadamente, había dos chicos cerca que me habían visto caer. Me subieron a la tabla y me sacaron. Me salvaron la vida”.

El segundo nacimiento de Kepa Acero

Aquel día  Kepa Acero se partió el cuello, y se rompió una cervical y una dorsal. Por suerte, la médula espinal no quedó dañada.  “El azar ha querido que volviera a nacer aquel 2 de enero en el agua», escribió  a través de sus redes sociales, justo antes de que le dieran el alta y le mandaran para casa tras ser operado en el Hospital de Cruces de Bilbao.

Kepa Acero en el hospital de Cruces tras su accidente en Mundaka

Pip, el vigía de Moby Dick que logró ser rescatado tras caerse del agua, perdió la cabeza al no poder soportar las visiones de la infinita indiferencia del océano. Por el contrario, Kepa Acero ya pensaba en volver a Mundaka el mismo día que salió del quirófano. Su relación con la mítica izquierda vasca era y es tan intensa que incluso después de un susto semejante seguía pensando en volver a estar dentro del tubo.

Kepa Acero sobre el grave accidente sufrido en Mundaka en 2017: “A veces los accidentes suceden cuando bajas un poco la guardia. A mí me dio una perspectiva de lo rápido que esto se puede apagar, pero para bien (…) Volví a nacer dos veces en un mismo día”.

Y, por supuesto,  en cuanto se encontró mejor y tuvo la oportunidad, regresó al santuario vasco del surf, su santuario. Y surfeó, claro. Y siguió viajando.

Kepa Acero caminando sobre las olas

¿Quién no ha visto el documental Caminando sobre las olas, trece episodios memorables en los que recorre el Camino de Santiago de la costa en bicicleta y con su tabla, desde Irún hasta Finisterre?

Sí, Kepa volvió a la carretera. Y si no fuera por el COVID, esa aciaga plaga que se ha cebado con todo el mundo, estoy seguro de que ahora estaría quemando kilómetros en busca de una ola perfecta. Por amor a la aventura. Persiguiendo los mismos sueños, la misma línea del horizonte, la esencia del surf. Aunque eso sí, ante olas muy bestias, ahora  cuenta hasta tres antes de lanzarse, diciéndose en voz baja: “Ya has gastado una vida. Cuidado, que otra de estas no te la perdonan”.

Otros datos de interés y curiosidades de Kepa Acero

Los mejores vídeos de Kepa Acero

Tras varios intentos fallidos, al final llegó la recompensa y Kepa Acero y Natxo Gonzalez disfrutaron de una sesión épica en Namibia. Un baño que con certeza quedará en el recuerdo de ambos.

“In search of El Dorado” 8 minutos que te sabrán a poco.

Headwindhaters, un viaje de 400 km en bici y surfeando por Escocia. Viajar lento. Dejar tu teléfono. Conectarse al entorno. Sentir el viento, Probar la lluvia, acariciar el sol que escapa de las nubes. Ese era el plan.

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Si os ha gustado este post y queréis ir conociendo más leyendas del surf estar al loro porque esto no ha hecho más que empezar.