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Natxo González, cazando olas gigantes

Natxo González

Natxo González, o cómo ser una leyenda a los 25 años

Tiene 25 años y ya es una leyenda. Natxo González fue el deportista más joven en clasificarse para el Big Wave Tour y hoy es uno de los mejores surfistas de olas grandes del planeta.  Nadie olvidará nunca su indescriptible tubazo en el Nazaré Challenge de 2018:  el único 10 en la historia de Praia Norte. Con un valor y una destreza extraordinarios, el surfista de Plentzia vive por y para cabalgar monstruos de agua salada. Y se juega la vida. Porque en el surf XXL la mejor cabalgada está siempre al borde de la peor aniquilación. Natxo lo sabe por propia experiencia. Pero la pasión siempre es más fuerte que el miedo. Pasión por el surf. Pasión por olas gigantes en diferentes partes del mundo.

Por GUILLERMO GATSBY

Matt Warshaw, el mejor estudioso del surf, calcula el número de surfistas capaces de coger olas de más de siete metros en uno por cada veinte mil. Lo recuerda, en sus memorias Años salvajes, William Finnegan, que considera que el porcentaje es incluso menor.  Finnegan evoca también la figura de Buzzy Trent, una vieja gloria del surf XXL, para quien las olas grandes no se miden en metros, sino en incrementos de terror. Y recuerda a Nat Young, el mítico campeón australiano, que en su juventud era un osado surfista a quien apodaban “el Animal”. En una película de 1967, hablando de deslizarse por el vientre tubular de olas de más de siete metros, Young dijo:

Solo lo he hecho una vez con una única ola. Y no tengo ningunas ganas de volver a hacerlo. Si hay tíos que disfrutan mientras las tripas y el corazón se les caen por el pozo de una mina, los respeto y respeto su valor. Pero yo no podría expresarme si estuviera tan asustado que hubiera perdido el juicio

Fotografía: @natxogonzalez1

Natxo González es uno de esos surfistas a los que se refiere Young: uno de esos deportistas que a Finnegan y a otros muchos que no son Finnegan nos parecen mutantes, místicos o peregrinos que viajan por otra senda distinta a la del común de los mortales. Natxo González (como Shane Dorian, como Garret McNamara, como Grant Twiggy Baker) esta hecho de otra materia prima:

Para mí – ha confesado el joven surfista de Plencia en más de una ocasión – el surf significa todo. Dedico mi vida a esto. No me imaginaría mi vida sin el surf. Todo el día estoy pendiente de lo que hace el mar. Hay veces que voy a Hawai y sólo cojo una ola… Y ya con eso me vale

Ese es Natxo González. Pero, claro, con un matiz, cuando dice surf, casi siempre hay que entender surf XXL.

Fotografía: @natxogonzalez1

Las primeras olas de Natxo González

Natxo González nació y creció en el pequeño pueblo marítimo de Plentzia, en Bizkaia. Nadie en su casa practicaba surf, pero a los cinco años su primo le regaló un bodyboard. Y ese fue el comienzo. A los 7 gastó sus ahorros en una tabla de surf de segunda mano; una tabla que aún guarda, como un tesoro, en el garaje de su casa. Con 11 empezó a competir a nivel local y con 13 ya participaba en pruebas por toda Europa.

La historia que hay detrás de la meteórica carrera de Natxo González es una historia de valor, pero también de esfuerzo, preparación y confianza en uno mismo.

Por aquella época, Natxo entrenaba en Sopelana, cogiendo olas de dos, tres metros.  Pero fue en Chile, en Punta de Lobos, donde descubrió su verdadera pasión al cabalgar por vez primera una ola gigante. El mismo Natxo lo recuerda en el documental Made in Basque Country, dirigido por Jon Aspuru y producido por Red Bull Media House:

Me metí en un tubo gigante en Punta de Lobos que me cambió el chip. Me dije: esto es lo que quiero, esta sensación es la más heavy que he sentido en toda mi vida y la quiero repetir

Portada de la serie Made In.

Y vaya si la repitió. A los 18 se convirtió en el surfista más joven en participar en la gira de olas grandes. Hoy es uno de los mejores surfistas de olas XXL del planeta y  un fijo del Big Wave World Tour. Y claro, vive pendiente de las borrascas y los huracanes que sacan chispas al mar, siempre atento al lugar donde rompe la ola más heavy, la más salvaje.

El único surfista con un 10 en Narazé

Desde aquella sesión mágica en Punta de Lobos, Natxo González ha cabalgado las olas más colosales del planeta y volado a través de tubos aterradores que escapan a la imaginación. Ha surfeado con total arrojo en Punta Galea, Roka Puta, Pipeline, Puerto Escondido, Mavericks, Teahupoo, Jaws… Siempre buscando su particular Everest.

Pero si hoy su nombre forma parte de la leyenda del surf es porque en 2018 se marcó un tubazo de infarto  en la ola más monstruosa del planeta: la ola de Praia Norte, en Nazaré, Portugal, el Coliseo de las olas XXL.

Natxo González en la ola que le hizo puntuar 10 en Nazaré  Fotografía: @natxogonzalez1

Nadie se había marcado jamás un tubo semejante en Nazaré. Nadie había conseguido arrancar un diez a los jueces del Nazaré Challenge. Fue en la segunda semifinal. Ciertamente, las condiciones no podían ser mejores. Sol, un swell Oeste-Noroeste con un viento casi imperceptible, olas de siete, ocho metros… Y entonces se levantó aquella ola de locos.

¿Quién no ha visto ese momento más de una vez?  Sin duda, es  uno de los momentos estelares del Big Wave Tour. Take off, la gente grita, tuvo profundo, la gente deja de gritar pensando que no va a salir, ¡sale!, alegría unánime, Natxo levanta los brazos, llora…

Natxo después de hacer historia en Nazaré: “Me pasé todo el día llorando. Me subí a la moto de agua llorando. Por la noche estuve toda la noche con el móvil en mi cama leyendo mensajes y se me caían las lágrimas”

La hazaña dio al surfista de Plencia el pase a la final y la clasificación para la gira del 2019. Natxo quedaría tercero, detrás de Grant Twiggy Baker, primero, y de Lucas Chumbo, segundo. Pero ganar o no la final ya no importaba demasiado. Acababa de hacer historia.

Garret McNamara, pionero de Nazaré, dijo después que aquella carrera era lo más grande que había visto en Praia norte. No exageraba. Con su actuación, Natxo González había mostrado al mundo el potencial de rendimiento que puede ofrecer la colosal ola de Nazaré. Y por si esto no fuera suficiente, estuvo a punto de ganar el premio Ride of the year en la Big Wave Awards.

Al filo de la navaja

Pero no todo en el surf de olas grandes es tan fabuloso. Hay una cara B. Y muy visible también.  Las olas grandes son violentas, aterradoras y muy peligrosas. Y cuanto más grandes son, más terroríficas y violentas tienden a ser. O como dice Finnegan en términos antropomórficos: “las olas grandes sienten el deseo de ahogarte”.

“Muchas veces nos jugamos la vida”, recordaba Natxo a El confidencial después de su apoteósico tubazo en Nazaré. “La gente dice que vivimos muy bien, pero es un trabajo y hay partes que no te gustan y nos metemos en fregados bastantes heavies. Estamos continuamente empujando los límites”.

natxo gonzalez surfer

Sí, cuando se trata de olas XXL, la experiencia más intensa raya siempre con el desastre. La mejor cabalgada ocurre justo al lado de la peor aniquilación. Un error y te das de cara con la muerte. Natxo mismo es un ejemplo, ya que ha visto esa cara B del circo de olas grandes más de una vez. Y cómo no, la peor de todas tuvo lugar en Nazaré. Fue a mediado del año 2017, un año y medio antes de asombrar al mundo con su espectacular carrera de 10.

La gente dice que vivimos muy bien. Pero muchas veces nos jugamos la vida. Estamos continuamente empujando los límites.

Los surfistas de olas grandes llevan chalecos hinchables que se activan cuando les tira una ola. Pero esta vez el chaleco no se hinchó y Natxo recibió el impacto de cinco olas colosales seguidas. Todos los surfistas de olas grandes entrenan este tipo de situaciones críticas y la mayoría pueden aguantar la respiración durante varios minutos. Pero eso es en tierra firma o en una piscina. Cuando una ola del tamaño de un edifico de cuatro plantas te está arrastrando como si fueras un muñeco, veinte segundos son ya una eternidad. Natxo sintió que su cerebro se desconectaba. Pero por suerte, un amigo consiguió llegar hasta él y ponerlo a salvo en la moto de agua.

Caída de Natxo González en 2017

Siguiendo el camino más bestia del surf

¿Y el miedo? ¿Cómo se vence? ¿Cómo se desliza uno con él y sobre él? ¿Merece la pena estar ahí, al filo del abismo? ¿Vale la pena vivir por el lado más salvaje del surf? Después de estar a punto de perder la vida en 2017, Natxo González se planteó si valía la pena jugarse la vida en cada ola. Y durante un tiempo (unos meses) dejó de ir a saco. Pero luego, poco a poco, recuperó sensaciones. Volvió a perseguir las olas más tochas. Y claro, regresó a Nazaré, y regresó a lo grande.

¿Y el miedo, entonces?  Garret McNamara nos respondería que “aprender a surfear  olas grandes requiere superar el más fundado miedo al océano y aprender lo más posible del mar y su poder, y los límites de la propia fuerza y habilidad”. Natxo, más parco en palabras, nos diría: “Hay que saber gestionar el miedo; si no lo tienes, pierdes el respeto”. Y también: “En las olas grandes el 80% está en la cabeza y el 20% restante es físico”.

Fotografía: @natxogonzalez1

En cuanto a si merece o no la pena jugarse la piel persiguiendo olas gigantes, creo que el joven surfista de Plentzia estaría perfectamente de acuerdo con la respuesta que, en su día, dio Mark Foo, uno de los sumos sacerdotes del surf XXL, fallecido trágicamente mientras surfeaba en Mavericks: “Si te gusta, es una forma de vida, un estilo de vida. Lo vives; no sólo lo haces”.

Epsilon y las olas más grandes del Cantábrico

Foo, para quien el surf de olas grandes era una especie de arte perdido, llegó a comparar sus carreras invernales por los colosos de Hawai con los viajes espaciales. “¿Cómo fue caminar en la luna, Mr. Amstrong?”, escribió.

La metáfora resulta exagerada, pero me gusta. Y pienso en ella mientras veo algunos de los clips de Natxo González filmados por Jon Aspuru. Pienso en la luna y en Amstrong  y en Foo mientras recuerdo el regalo que recientemente dejó Epsilon en Europa. Nazaré se hizo más que colosal y nos brindó un espectáculo memorable. Y la cosa también se puso muy heavy en el litoral español.

Y allí estaba  Natxo, en el Cantábrico,  aguardando impaciente la llegada de la tormenta tropical, preparado para cabalgar “La izquierda”, una ola descomunal que rompe mar adentro frente al puerto de Bilbao, listo para escribir, junto con su equipo, otro día memorable en la historia del surf español.

Y mientras tú, querido lector/a, o yo seguimos encontrando la felicidad en la playa más cercana o en algún exótico Surftrip, el joven titán de Plentzia  continuará jugándose la vida en olas que espantarían al mismísimo Bodhi interpretado por Patrick Swayze, persiguiendo borrascas y tormentas tropicales, viajando por el mundo a la caza de la ola más salvaje, llevando los límites del surf más y más lejos… La pregunta quema el teclado: ¿Cómo es caminar por la luna, Mr González?

 

Si os ha gustado este post y queréis ir conociendo más leyendas del surf estar al loro porque esto no ha hecho más que empezar.

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