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Los 15 mejores surfistas del mundo

los mejores surfistas del mundo

LOS MÁS GRANDES SURFISTAS DE TODOS LOS TIEMPOS

Todos guardamos en la memoria las gestas de las celebridades que nos han  fascinado con su surfing. Todos, incluidos aquellos que hoy son grandes iconos de este deporte.  Kelly Slater, por ejemplo,  creció admirando el estilo de Tom Curren. Mark Richards idolatraba a Nat Young, el gran campeón australiano al que el periodista Matt Warshaw considera el surfista más influyente de la historia”. Y así podríamos seguir durante días. Un deporte sin leyendas es como una tierra sin mitos, es el vacío. Estos son los surfistas que han dejado una huella duradera en el surf. 15 leyendas que han hecho historia sobre las olas.

Por E. TORRICHELLI

Y sin más, aquí está (en orden cronológico) nuestra selección de los mejores surfistas de la historia. Sobra decir que se trata de una elección salvajemente subjetiva. Y por supuesto, abierta a debate.

Duke Kahanamoku

Hablar de Duke Kahanamoku es hablar del origen, de la esencia del surf. En el principio era el verbo, dice la Biblia. Pues bien, en el principio fue Duke Kahanamoku…

El surf tenía una importancia religiosa en el viejo Hawai del siglo XVIII. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, el vulgo y la realeza… todo el mundo surfeaba. Pero esto era así antes de la llegada de los europeos. Antes del rigor de los misioneros calvinistas del siglo XIX, enemigos declarados de las tradiciones hawaianas.  Y antes de la imposición de una serie de industrias (la madera de sándalo, la pesca de ballenas, la caña de azúcar) que obligaron a los nativos de las islas a integrarse en una rueda económica que les privó por completo de tiempo libre.

Duke Kahanamoku
Duke Kahanamoku Surfeando

Si el surf consiguió sobrevivir a esta plaga y llegar a ser lo que es hoy fue gracias a unos pocos hawaianos que mantuvieron viva la vieja  llama. Nacido en 1890, Duke Kahanamoku fue el más destacado de todos ellos. Kahanamoku ganó una medalla de oro de natación en los Juegos Olímpicos de 1912, se convirtió en una celebridad y empezó a realizar exhibiciones de surf por todo el mundo.

Miki Dora

Los años cincuenta del siglo pasado marcan la época dorada del surf californiano.  Fue la gran Edad de Oro para surfear en las playas de California.  Y eso que las autoridades locales no estaban a favor de la práctica de este deporte, ya que para ellas los surfistas eran vagos y maleantes.

Por supuesto, no hay edad de oro sin héroes, sin hitos. Y sin duda,  Miki Dora, el cínico y excéntrico  Caballero Negro de Malibú, constituye todo un símbolo de esta década. Dora era un verdadero poeta sobre las olas. Rápido, ágil de pies, creativo…

 

Miki Dora
Miki Dora con su Da Cat

Claro, que el bueno de Miki destacó también por su fuerte localismo. William Finnegan, que lo vio surfear en Malibú allá por 1968,  hace un retrato inolvidable de esta leyenda del surf en su libro Años salvajes. Los tiempos estaban cambiando rápidamente, como en la canción de Bob Dylan,  y la revolución de la tabla corta acababa de estallar:

“El rey indiscutible de First Point Malibú cuando yo surfeé allí por primera vez era Miki Dora, un misántropo ceñudo y sombríamente hermoso que tenía un estilo muy sutil y perfectamente adecuado a las olas. Atropellaba a la gente que se metía en su camino y despotricaba contra la marea irreflexiva de surfistas, soltando frases muy bien construidas que aparecían en las revistas de surf junto a los anuncios en los que intentaba vender su propio modelo de tabla, Da Cat, con firma incluida. Pero Da Cat era una tabla larga, y con la aparición de la tabla corta muchas leyendas del surf cayeron de repente en desgracia”

Miki Dora y sus Da Cat

Nat Young

Recuerda también William Finnegan en Años salvajes:

“La revolución (de la tabla corta) se había originado en Australia y Hawai, y sus gurús eran un australiano llamado Bob McTavish y dos americanos, George Greenough y Dick Bewer. Para probar las tablas tenían a los mejores surfistas del mundo, en especial Nat Young, un campeón del mundo australiano”

Sí, Nat Young es la revolución de la tabla corta por excelencia. El australiano cambió por completo el surf con un estilo sin adornos; giros cortos, sueltos e intensos; y esa  manera rápida y agresiva de darle en vertical al labio y de deslizarse lo más cerca de la ola que iba rompiendo en busca del Santo Grial: un buen tubo.

Nat Young
Nat Young en 1967

Gerry López

Nat Young fue el heraldo de la revolución de la shortboard. Pero Gerry López fue quien  llevó esa revolución a niveles nunca imaginados.  La velocidad, la potencia, la pureza de su estilo … López pillaba la ola, bajaba recto, con la espalda ligeramente arqueada hacia atrás y los brazos muy relajados, giraba, se situaba en la pared justo en el momento en que rompía la ola, se agachaba como un gato sobre la tabla y se perdía en el tubo con una naturalidad pasmosa. Y ni siquiera parecía tener que esforzarse demasiado; más bien parecía estar jugando, con atención, con respeto, con alegría.

Gerry López

El surf de Gerry López está unido indisolublemente a Banzai Pipeline, un lugar mítico al que rendían tributo de forma incesante las revistas de los setenta: la gran ballena blanca de las olas, una ola que nadie ha cabalgado como él.

Tabla Surf Gerry Lopez
Tabla Surf Gerry Lopez

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero ver a López deslizándose hacia el vientre tubular de Pipeline en una de esas viejas películas de los años setenta que pueblan internet sigue siendo una especie de epifanía. No en vano la competición de Pipeline fue conocida, durante un tiempo, con el nombre Gerry López Pipeline Masters.

Mark Richards

Fue el más competitivo de la generación Free Ride, el más dominante de aquellos niños terribles que pusieron patas arriba la North Shore en 1975. Hasta que hizo su aparición en escena Kelly Slater, nadie había ganado más títulos que él. Cuatro veces campeón del mundo. Padre del twin-fin

Para los  grandes surfistas hawaianos de la época – Eddie Aikau, Gerry López, Rory Russel… – pillar y cabalgar olas era una especie de filosofía: un campo de juego y a la vez  un camino espiritual. Pero para Mark Richards el surf era mucho más que eso.  Más incluso que la sensación de libertad. Era una competición permanente. Era el sueño de convertirse en el más grande. La necesidad de dejar una huella en la historia. Y vaya si lo hizo.

Mark Richards Lost
California Twin Fin Mark Richards by Lost

Sin hacer tanto ruido en tierra como su compatriota Wayne Rabbit Bartholomew, Richards  dominó el campeonato mundial cuatro años consecutivos, ganando en todo tipo de spots. Y aportando al surf una nueva meta: domar la ola, jugar con ella, arrasarla casi.

Richards representa la revolución que convirtió  un pasatiempo – una filosofía de vida, si se quiere – en un deporte moderno y una industria de mil millones de dólares.

Mark Richards

Larry Bertlemann

Larry Bertlemann fue un soplo de aire fresco en el surf de finales de los setenta. “Yo solo quería divertirme, yo era el anti-Gerry”, explica. Y es cierto. Sus giros compactos y explosivos, su forma elástica de agacharse, sus creativos dibujos sobre la cara de la ola… fueron una verdadera bofetada al status quo del surf de la época.

No ganó ningún título, a pesar de que llegó a la mayoría de edad cuando el surf profesional daba sus primeros pasos. Pero jamás lo buscó. Tom Curren siempre tuvo sus surfing como horizonte  y Kelly  Slater ha llegado a decir que fue el primer alumno de la Escuela Nueva.

Larry Bertlemann
Larry Bertlemann

Yo diría más. Fue el maestro. Y es que, jugando con las olas de la North Shore como un niño que se divierte, el bueno de Larry  Bertlemann mostró al mundo todo lo que se podía hacer en una ola. Todo era posible.

Tom Curren

Tom Curren fue el Niño de Oro del surf americano, el niño prodigio que puso fin al largo reinado del surf australiano. Kelly Slater, que creció viendo sus duelos con Occy, ha dicho:

“Siempre fui un fan de Tom Curren. Pero ver su rivalidad con Occy me entusiasmó tanto. Cuando era niño, ellos eran los tipos a los que siempre querías ver surfear uno contra otro. Sabías que cada vez iba a ser una gran pelea”.

Mientras estuvo en la gira, Curren demostró ser un verdadero animal competitivo, un tipo frío que buscaba la victoria a través de la pulcritud y la precisión, a través de un surfing refinado y muy mental. Pura elegancia sobre las olas, Curren ganó su primera prueba con tan sólo 19 años y con 26 ya había conquistado tres títulos.

Tom Curren
Tom Curren

Mark Occhilupo (Occy)

Curren era modesto, gélido, enigmático. Occy era eléctrico, iracundo, desprendía rock n´roll por todos sus poros. El australiano era el reverso del norteamericano. Era el exceso, la irreverencia, la anarquía. Pero eso sí, a los dos les unía una misma pasión: la victoria.

Uno y otro se elevaron a sus mejores niveles de rendimiento. “Tom ya había establecido su dominio cuando yo llegué a la gira. En realidad, nadie podía tocarlo”, recordaría Occy tiempo después. “Tuve que trabajar muchísimo para llegar a su nivel.” Y más aún para ganar un título, que conseguiría ¡a los 33 años!,  en 1999.

Mark Occhilupo (Occy)
Mark Occhilupo

Matt Archbold

No importa donde se partieran la cara – metafóricamente hablando, claro – Tom Curren y Mark Occhilupo. Siempre había dos bandos: los Occy Kids y los Curren Kids. Por el contrario, Matt Archbold nunca quiso seguidores. Tampoco persiguió títulos. Sólo quería surfear. Y con únicamente 15 años llegó a ser el mejor freesurfer del mundo.  Potencia, agresividad, imaginación. Y todo en un segundo.

Demasiado pronto, demasiado joven. Archbold quemó su juventud por el lado más salvaje de la vida: fiestas, drogas, un viaje de pesadilla con parada en la cárcel  y moteles de mala muerte. El surf le salvaría una y otra vez.

Kelly Slater

“Mark Richards, Rabbit, Occy, Tom Curren y Tom Carrol. Todos ellos provocaron un fuerte impacto y todos tenían una chispa especial: un potencial salvaje, un futuro que iba a ser escrito en negrita. Pero Kelly apareció en escena  con un aura de total confianza. Su estilo era fluido, rápido y completamente formado, a diferencia de cualquier surfista joven que yo hubiera visto. Lo tenía todo. Y en ese momento me dí cuenta de que iba a llevar el surf por un camino nuevo. Y aterradoramente, él también lo vio”.

Lo cuenta  Shaun Tomson al recordar (Surfer, 2010) la primera vez que vio a Kelly Slater quemando una ola. Diciembre de 1989, North Shore. El surfista de Cocoa Beach tenía entonces 17 años. Hoy tiene 47. Y es un hecho incontestable que su actuación sobre las olas  no sólo ha eclipsado a los grandes que le precedieron sino que ensombrecerá a los que vengan después.

Kelly Slater

Once títulos mundiales, cinco de ellos consecutivos: el primero con 20 años, el último con ¡39¡. Seis Pipeline Masters. 51 victorias en ASP. Slater ha dominado durante veinte años el circuito de la ASP. Pero su contribución más importante al surf va más allá de sus éxitos competitivos. Slater trajo la New School; él fue, en realidad, la New School.

Y cometeríamos una terrible injusticia si, centrándonos en las estadísticas, olvidáramos su surfing puramente inspirador: el cambio de paradigma en Pipeline, por ejemplo, o su enfoque revolucionario encarando el tubo por la parte trasera. Hoy muchos no se acuerdan, pero fue el de Florida quien abrió completamente el surf por encima de la ola; él fue el primero en incorporar los aéreos como maniobra funcional en su repertorio competitivo. Y los reverse. Y los tailslide.

Andy Irons

Nunca sabremos qué hubiese pasado si sus propios demonios no hubieran vencido a Andy Irons. Sabemos, eso sí, que el surf volvió a ser emocionante cuando el de Oahu irrumpió en escena. Por fin alguien podía hacer sombra a Kelly Slater.

Sí… Por primera vez en su carrera, Kelly se encontró con un adversario a la altura de su talento. Un oponente que no se derretía antes de llegar al agua. Kelly no era invencible, es verdad. Sin embargo, en la década de los noventa había mantenido a raya al resto de competidores como un metódico jugador de ajedrez que camina de mesa en mesa, dando jaque a seis o siete contrincantes al mismo tiempo. Irons cambió todo eso.

Andy Irons y Kelly Slater

Intrépido, agresivo, competitivo, Andy Irons tenía un surfing salvaje que enamoraba a cualquiera que amase este deporte. Era capaz de hacer tubos imposibles en las olas más grandes, pero también era impresionantemente bueno con olas pequeñas. El impetuoso surfista hawaiano ganó su primer título en 2002. Repitió en 2003, con Slater ya a toda potencia y quemando sus talones. Y en 2004 añadió un tercero.

Laird Hamilton

Otro espíritu salvaje salido de Hawai, otro rockero de las aguas al que le gusta caminar al filo del abismo. Lo ames o lo detestes, no se puede negar que Laird Hamilton ha impulsado el surf de olas grandes hacia metas jamás soñadas. Fue el pionero del remolque en Jaws. Cabalgó la ola del milenio en Teahupoo. Y hoy por hoy sigue siendo el mayor surfista de olas grandes de todos los tiempos.

Laird Hamilton at Teahupoo

Mick Fanning

El mundo siempre le recordará por su combate cuerpo a cuerpo con un tiburón blanco en J-Bay. Pero para quienes amamos las olas y hemos seguido el Tour los últimos veinte años, Mick Fanning siempre será uno de los mejores surfers de la historia. No en vano, el australiano tiene un asiento reservado en el club más selecto de este deporte, junto a Marck Richards, Tom Curren, Kelly Slater y Andy Irons: el club de los surfistas con tres o más campeonatos mundiales en su haber.

Mick Fanning

John John Florence

Dice la leyenda que comenzó a surfear a los seis meses. A los ocho años ya había cabalgado Pipeline, Waimea a los diez. Y a los trece se convirtió en el surfista más joven en participar en la Triple Corona. Nadie ha sido más precoz sobre las olas ni nadie encarna mejor el surf progresivo de los últimos tiempos. Seguramente, John John Florence nunca ganará tantos títulos como Kelly Slater. Nadie lo hará. Pero su estilo casual, su fría indiferencia, su asombrosa imaginación, sus increíbles virajes y vuelos sin motor pertenecen a otro mundo. Son arte en estado puro…

John John Florence

“Tienes la sensación de que su ritmo cardíaco nunca sube”, ha escrito Matt Warshaw, el legendario editor de la revista Surfer. “Siempre está encorvado, como si fuera a recorrer unos kilómetros en skate”.

Y es verdad. Nadie surfea con más frialdad ni representa mejor la deuda que el surf tiene con el skate que Florence. Nadie, a día de hoy, puede discutirle el título de mejor surfista del planeta. Campeón del mundo en 2016 y 2017, tampoco nadie puede cuestionar ya su capacidad competitiva.

Gabriel Medina

“Todavía es un adolescente, pero ha roto el tour con el talento y la seguridad de una leyenda, ganando dos de los primeros cuatro eventos en los que ha participado. El tiempo juzgará si llevo o no razón, pero es fácil imaginar a Medina coleccionando múltiples títulos mundiales en un futuro no muy lejano.”

Así comentaba Casey Koteen la irrupción de  Gabriel Medina en el circuito mundial. Corría el año 2011 y el surfista de Sao Paulo tenía solamente 17. Tres años después, en 2014, se alzaba con la corona mundial. Y otros cuatro más tarde, en 2018, se convertía en bicampeón del mundo.

Gabriel Medina celebrando su segunda victoria mundial en 2018

Gabriel Medina tiene el fuego, la mordiente y el instinto ganador de Kelly Slater, cuyos pasos está empeñado en seguir. Y la imaginación y el talento para hacernos disfrutar de John Florence. Una vez confesó que de niño quería ser como un águila, volar por encima de las nubes: “Ver el mundo desde lo alto”. Hoy puede decir que ha cumplido su sueño. Dos veces campeón del mundo, Gabriel Medina es el Neymar del surf, el Ayrton Senna de las olas: un surfista superlativo que encarna el mejor surf competitivo de los últimos tiempos.

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