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Kelly Slater, más allá de los títulos

Nadie ha ejercido un dominio igual durante tantos años. Michael Jordan, Miguel Induráin, Michael Schumacher, Rafa Nadal, Valentino Rossi… Ninguno de estos titanes puede medirse cara a cara con él. Kelly Slater es menos conocido, menos popular, si se quiere, pero su palmarés – once títulos mundiales – constituye una gesta única en el mundo del deporte. Sencillamente, hay un surf antes y después de la centelleante aparición del genio de Florida.  

POR E. TORRICHELLI

Mark Richards, Rabbit, Occy, Tom Curren y Tom Carrol. Todos ellos provocaron un fuerte impacto y todos tenían una chispa especial: un potencial salvaje, un futuro que iba a ser escrito en negrita. Pero Kelly apareció en escena con un aura de total confianza. Su estilo era fluido, rápido y completamente formado, a diferencia de cualquier surfista joven que yo hubiera visto. Lo tenía todo. Y en ese momento me dí cuenta de que iba a llevar el surf por un camino nuevo. Y aterradoramente, él también lo vio”.

Lo cuenta Shaun Tomson al recordar (Surfer, 2010) la primera vez que vio a Kelly Slater quemando una ola. Diciembre de 1989, North Shore. El surfista de Cocoa Beach tenía entonces 17 años. Hoy tiene 47. Y como afirma Tomson, es un hecho incontestable que su actuación sobre las olas no sólo ha eclipsado a los grandes que le precedieron sino que ensombrecerá a los que vengan después.

El emperador de las olas

Sí, los números de Slater pertenecen a otra galaxia. Calificó para la gira mundial en 1991 y ganó su primer título de la ASP en 1992. Ha sido el más joven en alzarse con el trofeo y también el más veterano. Y desde su irrupción en la North Shore ha pulverizado sistemáticamente todas las marcas, borrando de los libros de récords a todos los grandes del surf, incluyendo a Mark Richards (cuatro campeonatos consecutivos) y a su héroe de la infancia, el tres veces campeón Tom Curren (treinta y tres victorias en pruebas de la ASP).

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Kelly Slater el hombre récord

¿Qué otro surfista podrá en lo venidero rozar la epopeya que Slater ha escrito sobre las olas? Once títulos mundiales, cinco de ellos consecutivos: el primero con 20 años, el último con ¡39¡. Seis Pipeline Masters. 51 victorias en ASP. Momentos de gracia sobre Jeffreys Bay. Momentos de euforia en los azulísimos vientres tubulares de Pipeline. Días de esplendor en el seno monstruoso de Teahupoo. Días de gloria en Waimea, donde también ha ganado el Quick Silver Eddie Aikau Big Wave.

Los números del surfista de Florida son de otro mundo. Nadie ha ganado más en el surf. Nadie ha dominado con tanta autoridad en ningún deporte.

El mejor de todos los tiempos… El más grandes de la historia… El señor de las olas… Son tópicos, cierto. Pero ¿qué otra cosa podemos decir del surfista de Florida? Slater ha dominado durante veinte años el circuito de la ASP. Tan implacable e impasible como los espías de Le Carré, ha golpeado y sometido bajo su reinado a una generación tras otra.

Cuando entró en escena, Tom Curren, Martin Potter y Tom Carrol estaban cerca de terminar sus grandes carreras. Y quizás fue el culpable de acelerar sus retiradas. Luego vinieron sus compañeros, la Momentum Generation, a la que paró en seco. Tras cinco coronas consecutivas, pensó que no le quedaba nada por demostrar. Tenía 26 años, y se apartó de la competición por un tiempo. “Abandoné el surf porque me aburría – recuerda en su biografía Pipe Dreams –. Estaba mentalmente cansado y ya no era un reto”. Pero entonces irrumpió en el circuito Andy Irons anunciando un cambio de régimen. Kelly regresó. Y después de morder el polvo en 2003 y 2004, volvió a coronarse campeón. Y a llevarse por delante a cuanto surfista se interpusiera entre él y la gloria: Jordy Smith y Dane Reynolds son un ejemplo de grandes promesas superadas por Slater.

Momentum Generation

Momentum Generation

Años de leyenda, Kelly Slater y Andy Irons 

Las finales entre los Lakers de Magic Johnson y los Celtics de Larry Bird: ésta es la primera imagen que me viene a la cabeza cuando recuerdo los grandes duelos sobre las olas entre Andy Irons y Kelly Slater. La rivalidad entre ambos surfistas estadounidenses incendió la ASP hasta límites insospechados. Y nos regaló a los amantes del surf unos años irrepetibles.

Como dijera Matt Warshaw, uno y otro se elevaron a sus mejores niveles de surf. El hawaiano, cierto, ya tenía un rival de gran talla antes del regreso de Slater a la ASP: su hermano Bruce. “Siempre pensé que era mejor surfista que yo”, dijo en una ocasión refiriéndose a Bruce. “Así que tuve que trabajar mucho más duro para conseguirlo”. Pero con todo, Andy Irons no habría sido Andy Irons sin Slater. Y viceversa.

La rivalidad entre Irons y Slater incendió la ASP hasta límites jamás vistos. Fue un momento irrepetible. Único. Una especie de esplendor sobre la hierba en la historia del surf.

Sí… Por primera vez en su carrera, Kelly se encontró con un adversario a la altura de su talento. Un oponente que no se derretía antes de llegar al agua. Kelly no era invencible, es verdad. Sin embargo, en  los noventa había mantenido a raya al resto de competidores como un metódico esgrimista que deja fuera de combate a seis o siete contrincantes al mismo tiempo. Irons cambió todo eso. Tenía un surfing salvaje. Y exigió toda la atención de Slater.

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Kelly Slater y Andy Irons

Jamás menosprecies a un campeón

La historia, por supuesto, es bien conocida. El impetuoso surfista hawaiano ganó su segundo título consecutivo en 2003. Con Slater ya a toda potencia y quemando sus talones. Y en 2004 añadió un tercero. Slater parecía noqueado. Surfing Magazine llegó incluso a proclamar el comienzo de una nueva era: el momento de la Generation Now. La revista puso en portada a Andy acompañado de otros sietes surfistas. Según el titular, Irons y sus compañeros de generación no sólo eran los mejores del mundo: eran los mejores de todos los tiempos.

¿Y Slater? Para los avispados redactores de Surfing Magazine … Slater era ¡el pasado! Pocas veces se ha querido enterrar más rápido a una leyenda. Y pocas veces también se han equivocado más estrepitosamente. Kelly respondió sobre las olas. Y con calma, con una potencia abrumadora, ganó en 2005 y 2006.

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Kelly Slater campeón 11x ASP

Fue una lección inolvidable, una exhibición estelar de perseverancia y confianza en uno mismo. Todo – principalmente, la fuerza para volver a levantarse después de la devastadora derrota del Pipe Masters – debido, quizá, a sus orígenes. El mismo Slater así lo dio a entender en una entrevista concedida a El País. Fue en 2010: el mismo año en que Irons moría en una habitación de hotel de Dallas y él conquistaba su décimo título mundial:

“ Provengo de un sitio pequeño. Un lugar sin grandes negocios ni esperanzas. Un lugar en el que la gente tiene que luchar mucho para salir adelante. Supongo que yo quería tener una gran vida. Y cuando has tenido hambre para salir de un sitio y has vivido otras realidades… no quieres perderlo. Allí aprendí a ser como soy”.

Más allá de los títulos

La rivalidad con Andy Irons marca el punto álgido de la carrera de Slater. Pero como dijera Shaun Tomson (Surfer, 2010), su contribución más importante al surf va más allá de sus éxitos competitivos. Slater trajo la New School; él fue, en realidad, la New School. Y cometeríamos una terrible injusticia si, centrándonos en las estadísticas, olvidáramos su surfing puramente inspirador: el cambio de paradigma en Pipeline, por ejemplo, o su enfoque revolucionario encarando el tubo por la parte trasera.

Los números de Slater son de otra galaxia. Pero hay que recordar que la parte más importante de su legado se encuentra en su estilo eléctrico y flexible. Él fue la New School

El estilo lo es todo en el surf: la gracia con que te mueves, la rapidez de tus reacciones, el ingenio con que solventas los problemas que se te van presentando, lo eléctricos y limpios que son tus giros… Kelly dejó a todos boquiabiertos desde el principio. La potencia que se antoja natural. La gracia proverbial en los momentos de máxima presión… Slater era más rápido en sus maniobras, más eléctrico y flexible, y el ángulo de sus giros más cerrado y vertical. Hoy muchos no se acuerdan, pero fue el mito de Florida quien abrió completamente el surf por encima de la ola; él fue el primero en incorporar los aéreos como maniobra funcional en su repertorio competitivo. Y los reverse. Y los tailslide.

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Kelly Slater New School

Slater ante el espejo

Dice William Finnegan que el éxtasis y la felicidad profundos pueden darse en el surf. Pero que “son raros, como en la vida”. El surf, la vida. No hay duda de que Slater ha conquistado lo imposible. Ser un ídolo con más de cuarenta años en un deporte de élite para veinteañeros. Ser un mito en activo.

Pero si le preguntáramos por su mejor experiencia como surfista nos diría que no fue ganar el título mundial, sino una sesión nocturna con su viejo amigo Shane Dorian en Restaurants, deslizándose dentro de tubos fosforescentes, con linternas atadas a la cintura y un grupo de nativos chillones observándoles

Y si lo hiciéramos por el futuro, puede que nos respondiera como a Phil Jarrat una noche en que ambas leyendas – el surfista y el periodista – hablaron a tumba abierta sobre el sentido de las cosas:

“Él dijo – cuenta Jarrat en su libro Kelly Slater, For the Love: Mi sueño final es vivir en Hawái. Cultivar mi propia comida. Y vivir completamente libre del ruido que ensordece el mundo. Me encantaría tener un bosque de koa también”.

Kelly Slater se retira

Kelly Slater ante el espejo

Y al morir – preguntó Jarrat. Era ese momento de la noche que se confunde casi con la vida. Y Kelly – nos cuenta el periodista – respondió:

“Tal vez el miedo a la muerte sea realmente el miedo a no haber alcanzado las cosas que queríamos en la vida. No necesariamente las cosas materiales. Sino esos arrepentimientos sobre lo que no hicimos, la gente para la que no estuvimos allí, las conversaciones que no escuchamos. Se trata de lo que dejas atrás. El recuerdo de quién eras. Y cuanto mejor es ese recuerdo, más fácil es aceptar morir”.

Las olas, el surf, la vida

Ese es, creo yo, Kelly Slater. El chico al que su madre enviaba a buscar la espuma de las olas de Cocoa Beach porque “el mar lo sana todo”. El niñato hambriento de gloria que cambió el surf para siempre. El tipo que se marca una sesión de guitarra con Eddie Vedder o Ben Harper. El campeón que se levanta del polvo de la derrota porque sabe que ésta te puede hacer más fuerte. La estrella que encuentra el éxtasis y la felicidad surfeando con sus viejos amigos en un lugar perdido del mundo. El mito, en fin, que resume el arte de vivir con una cita del novelista James A. Michener:

“Los maestros en el arte de vivir hacen poca distinción entre  su trabajo y su ocio, sus mentes y sus cuerpos, su amor y su religión. Apenas saben cuál es cuál, simplemente persiguen su visión de excelencia en cualquier cosa que hagan, dejando que otros decidan si están trabajando o jugando”.

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Kelly Slater sus comienzos

Tokio, el último desafío

Slater cuenta ya 47 años. Tiene la puerta abierta de par en par para la salida más limpia y triunfal en la historia del deporte. Podría retirarse a su rancho en pleno desierto de California y surfear su espléndida ola artificial hasta el final de los tiempos. Podría irse en busca de ese sueño final del que le habló a Jarrat. Sus ideas sobre cualquier paraíso parece que están bastante claras mientras escribo este artículo. Pero el de Florida quiere seguir marcando la diferencia. Tipos como él nunca se acomodan y ahora quiere participar en los Juegos Olímpicos del 2020. Vivir la emoción de un nuevo desafío que puede llevarle a superar otro récord: el de debutante olímpico más veterano, pasando por encima de otra leyenda, Martina Navratilova.

Slater ha conquistado lo imposible. Ser un mito en activo. Pero si le preguntáramos por su mejor experiencia como surfista nos diría que una sesión nocturna con su viejo amigo Shane Dorian en Restaurants.

El surf será deporte olímpico en Tokio por primera vez. Tokio puede ser también el último combate de Slater sobre las olas. Y sí, lo tiene al alcance de la mano. Y en Single Quiver estamos deseando que lo consiga. Queremos ver cómo añade una nueva marca a su carrera . Y más aún, queremos que siga quemando olas en Teahupoo y en Pipeline. El mundo aún está en sus manos, ¿no crees?

 

Otros datos de interés de Kelly Slater

Edad: 47 años

Novia Kelly Slater: Kalani Miller

Sponsor: no te pierdas nuestro post Kelly Slater y sus negocios

¿Qué tablas usa Kelly Slater?: Kelly Slater Designs

¿Cómo entrena Kelly Slater?:  Jiu Jitsu

¿Qué desayuna Kelly Slater?: 3 recetas 

Su ola favorita: Fiji

Su olas más temida: Mavericks. “Mavericks es aterrador. Agua fría, oscura, y rocas. Dos amigos míos murieron allí, y ha habido múltiples ataques de tiburones. Está a media milla de la costa. Casi me ahogo allí dos veces

Surfista favorito: Tom Curren y actualmente John John Florence.

 

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2 comentarios
  1. Rafa Dice:

    Precioso artículo, y preciosa forma de contar una historia tan singular. A los que nos declaramos abiertamente seguidores de Kelly nos encanta leer reconocimientos merecidos como este que has escrito. Enhorabuena por el post y por la web. Un placer encontrar material de calidad de tan agradable lectura. 🙌🏼🙌🏼🙌🏼

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  2. Rafa Dice:

    Enhorabuena por el artículo. La historia de por sí es increíble y a quienes somos fans del gran Kelly nos gusta ver que se comparte. Da gusto leer una publicación con tantos datos y tan bien contada.

    Responder

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